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Partido de Internet: ¿Un partido sin ideología?

Un día de marzo de 2008, a Hector Pérez se le ocurrió escribir en su blog sobre la idea de tener una red democrática como sistema político.

En definitiva, se crearía una red democrática (no se como llamarlo o si ya existe algo por ahí) en la que el congreso pasaría a abrir sus puertas a una mayor participación. Aunque el congreso pudiera estar formado por aquellos individuos con más apoyos directos (pertenezcan a partidos políticos o no), la larga cola [en referencia a la ‘long tail‘ de Chris Anderson] se podría extender mucho. Ahora mismo es posible que David [David Bravo, abogado en propiedad intelectual] no obtuviera suficiente representación como para ir al congreso, pero pasaría a ser parte de esa larga cola que podría tener un peso importante en las decisiones. Y quizás, poco a poco entre posts, juicios ganados e intervenciones estupendas en televisión, acabara obteniendo la representación suficiente como para ir al congreso para discusión entre la cabeza política, pero lo más importante es el hecho de que pueda haber esa larga cola de democracia participativa.

Hector propone abrir el proceso político a una mayor participación más allá de los representantes políticos. Es decir, hacer las decisiones políticas más permeables a las opiniones y acciones de otros individuos y grupos. Esta idea de ‘red democrática’ pronto se convirtió en un proyecto político bajo el nombre del Partido de Internet para “establecer una democracia real donde cada ciudadano sea partícipe en cualquier votación donde quiera ejercer su opinión.” Para hacerlo el PI se presentará en las elecciones de 2012 defendiendo la idea de que “los diputados del Partido de Internet votarán en el Congreso de los Diputados lo que se decida proporcionalmente por Internet mediante el DNIe.” Este proyecto pretende ser un paso hacia la esa red democrática.

El Partido de Internet es un partido político.

En la entrada para partido político, Wikipedia en español incluye una sección llamada ‘ideas partidarias’. En ella se dice que

Cada partido posee una ideología que le da claridad conceptual y lo guía en su acción política

Según Wikipedia, el PI debería poseer una ideología. Pero parece que no es así. El primer punto del manifiesto del PI es claro: “El Partido de Internet no tiene ideología ni programa electoral.” Hector ha afirmado una y otra vez que el PI no posee una ideología. Incluso cuando Ernest Benach, Presidente del Parlamento de Catalunya, dijo en una mesa redonda en las jornadas Penedesfera que un partido sin ideología no tiene sentido, Hector defendió la ‘aideologización’ del PI.

Volvamos a Wikipedia. En la entrada sobre ideología se afirma que

Una ideología es el conjunto de ideas sobre el sistema existente (económico, social, político…), y que pretenden su conservación (ideologías conservadoras), su transformación (que puede ser radical, súbita, revolucionarias- o paulatina y pacífica -ideologías reformistas-) o la restauración del sistema previamente existente (ideologías reaccionarias).

Dicen que Pericles dijo  una vez que “puede que la política no te interese, pero la política está interesada en ti.” Parafraseando podemos decir que “puede que la ideología no te interese, pero la ideología está interesada en ti.” Hector y los seguidores del PI pueden afirmar y reafirmar que no tienen ideología, o al menos que el partido/movimiento no la tiene, pero la verdad es que si que hay una ideología, y, por cierto, muy presente. Durante el siglo XX hemos aprendido a aborrecer al palabra “ideología” en referencia a ideas que crean violencia y confrontación. Pero la verdad es que toda actividad política del ser humano es ideológica, pues es motivada por un “conjunto de ideas sobre el sistema existente” que nos llevan a la acción política. La ideología del PI defiende la democracia semi-directa, el uso de la tecnología en el proceso político, la transparencia e ideas tan liberales como el voto y la representación. Intentar obviar el hecho de que estas ideas forman una ideología que influye en la acción del PI y sus miembros puede crear confusión y ser peligroso. Tomemos por ejemplo la cándida propuesta de usar el DNIe para realizar el voto sobre propuestas legislativas que después nuestros representantes trasladarán al hemiciclo. Heidegger escribió sobre los peligros de usar la tecnología como un simple instrumento, cuando en realidad “la esencia de la tecnología” transforma al ser humano, su uso nos cambia. Un comportamiento político, en este caso, el voto sobre propuestas de ley, cambia según como lo realizamos. El voto electrónico es diferente que el voto en urna. La tecnología nos sitúa en una relación diferente con la materia sobre la que estamos votando y con los demás votantes que afecta a nuestro comportamiento. No es necesariamente peor o mejor, pero es diferente. Defender su uso sin crítica, sin tener en cuenta sus posibles efectos, puede crear una realidad que es muy diferente de la que queríamos. Incluso más evidente es el hecho de que no todo el mundo tiene la misma facilidad tecnológica y acceso, tanto cognitivo como material, a estas tecnologías. Esto más aún será fuente de grandes desigualdades en la ‘red democrática’ que Hector y el PI proponen.

Dicho esto, hay elementos en lo que ha dicho Hector y en lo que está haciendo el PI que creo tienen valor. La idea de hacer el sistema político más abierto a la ‘larga cola’ política que existe y emerge gracias a Internet es, para mí, una necesidad. Crear las instituciones, normas y prácticas que nos permitan hacer esto es, en mi opinión, una prioridad política si queremos que el concepto de democracia vuelva a tener sentido para los ciudadanos. Sin embargo, no creo que esto se haga mediante el uso de las instituciones existentes de la manera que el PI propone. La propuesta y el proyecto tienen mérito. Pero creo que muchas transformaciones tendrá que sufrir antes de que tenga una contribución significativa en pro de la ‘red democrática.’

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Empoderamiento del ciudadano en Internet y la democracia representativa

El término “empowerment” en inglés es, como muchos otros, de difícil traducción en español. “Empoderamiento” es una posible traducción, al fin y al cabo “empowerment” es un neologismo en inglés, por lo tanto es lógico que creemos un neologismo en español, no? De todas formas, este no es el tema de este post.

Me gustaría comentar brevemente algo que me ronda la cabeza desde hace un tiempo y que tiene relación con las nuevas capacidades que las nuevas tecnologías asociadas a Internet (lo que yo llamo TICIs: tecnologías de información, comunicación e interacción, por que lo de TICs me suena un poco limitado) ofrecen al individuo, y que dado el contexto político adecuado pueden llegar a “empoderar” al ciudadano. La consabida web 2.0 ha abierto la posibilidad de recibir y compartir información política de una manera más cooperativa y dinámica. Uno de los usos más populares de estás tecnologías por los “hackers cívicos” e innovadores políticos ha sido el acercar las instituciones representativas del Estado moderno, y en particular el parlamento y el voto, al ciudadano. Webs como theyworkforyou.com, theyworkforyou.co.nz, opencongress.org, parlamento.openpolis.it, petitions.number10.gov.uk, votainteligente.cl dan información sobre el poder legislativo, su actividad, permiten introducir peticiones para consideración por el gobierno, o, en el caso de la última, ayudan al ciudadano a informarse mejor sobre los candidatos políticos. Este uso de Internet intenta renovar y acercar al ciudadano la democracia representativa, asumiendo que ésta tiene un problema de comunicación y lejanía de la ciudadanía. Intentan “cerrar la brecha” entre el ciudadano y el representante. Sin embargo, como bien dice James Crabtree en su artículo de junio de 2007 (!) en openDemocracy, estas tecnologías “pueden ser de ayuda a la democracia representativa un poco, pero es poco probable que puedan ayudar mucho. Todo se reduce a un problema básico: si alguien no está interesado en la política, y no ven (sic) la necesidad de tomar parte, hacerlo online no va a ayudar mucho.”

Esto no significa que Internet sirva sólo como “ayuda de cámara” en la política, sino que puede tener, y creo que está teniendo, un rol muy importante en la redefinición de la política. Una de las cosas que más recuerdo de mi primer curso de ciencias políticas en la Universitat Autònoma de Barcelona con  Josep María Vallés en el lejano 1994-95 es algo tan básico como el cuestionamiento del concepto de la política y como puede significar tantas cosas para tanta gente. El empoderamiento de los ciudadanos a través de Internet está dando poder a diferentes maneras de ver la política más allá de la representación política. No digo que Internet haya creado estas formas de hacer política, sino que las está empoderando (empowering) de tal manera que están tomando relevancia social y económica. Como dice Crabtree:

La buena noticia es que puede haber una mejor manera. Internet puede ayudar a mejorar la vida cívica de la gente común, pero sólo si se basa en un principio diferente. E-democracia no debe ser principalmente acerca de la representación, la participación, o acceso directo a los tomadores de decisiones. En primer lugar, debe ser sobre la auto-ayuda […] La inversión pública en la e-democracia debería permitir a las personas a ayudarse a sí mismos, a sus comunidades, y otros que están interesados en las mismas cosas que ellos.

Es aquí donde otro tipo de plataformas, como meetup.com, twitter.com, facebook.com, fixmystreet.com, groupsnearyou.com toman relevancia como instrumentos para solucionar problemas de la comunidad desde la diversidad de visiones y razones del los ciudadanos empoderados por Internet.